Hubo una época; hace mucho, mucho tiempo; en la que las sillas solo valían para sentarse. Eran meros objetos sin vida ni más función que la de descansar las posaderas de su dueño.

Pero la historia está para cambiarla y unos personajes que han estado presentes en las estancias de los reyes más poderosos, en importantes oficinas o en casas señoriales a lo largo de los siglos no pueden pasar desapercibidos.

Desde Camino a Casa queremos hacer este pequeño homenaje a las sillas, algunas crearon un estilo propio como la silla Luis XVI, otras sirvierón de auténtica revolución industrial y social.

Es el caso de la silla Thonet, diseñada en 1859 por Michael Thonet, que introdujo en el mundo de la fabricación del mueble una novedosa técnica para el doblado de madera mediante vapor, la cual permitía realizar ornamentos de manera sencilla y rápida (comparada con el modo tradicional), reduciendo notablemente su coste de producción. Se trataba de una silla de diseño simple y precio asequible, entre 1860 y 1930 se vendieron más de 50 millones de unidades convirtiendose en uno de los muebles más populares de la época.

Anteriormente, para trabajar la madera, había que ser ebanista o carpintero con formación... La silla Thonet podía fabricarse masivamente por trabajadores no calificados, facilitando así su inclusión social, y además podía ser desensamblada para ocupar menos espacio, con la consiguiente optimización y ahorro en el transporte.

14 piezas, 10 tornillos y 2 tuercas fueron suficientes para llevar a cabo esta revolución. ¿Sigues pensando que las sillas solo sirven para sentarse?

En Camino a Casa tenemos propuestas tan revolucionarias como la silla Thonet, adelante, inspírate!

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