La compra de un sofá es algo grande, algo importante. Punto de reunión con familiares y amigos, lugar de entretenimiento, ya sea para leer un libro, ver una peli, escuchar música o jugar con los niños. El sitio perfecto para hacer planes. Así que mejor vamos a ponernos cómodos.

-          Hay un montón de grandes cosas en la piel, es un material natural, a la vez lujoso y práctico. Es resistente y puede soportar fácilmente los rigores de la vida cotidiana.

-          Un sofá de tela permite añadir personalidad, con el uso del color y la textura.

-          Comodidad, la tela es más cómoda  que la piel, la piel es más fría en invierno y más calurosa en verano. La piel sin embargo es más firme que la tela.

-          Mantenimiento y durabilidad, en la tela todo depende de la calidad, a mayor calidad más vida. Si además la tela es anti manchas, la limpieza se hace más fácil. En los sofás de piel la limpieza es mucho más sencilla y con un buen mantenimiento lo podemos tener como nuevo durante mucho tiempo.

-          La seguridad, los sofás de piel son hipoalergénicos, lo que los hace apropiados para las personas con alergias. A diferencia de la  tela, la piel no acumula ácaros del polvo, pelos de mascotas y otros alérgenos fácilmente. En caso de alergias, con el sofá de piel ahorraremos esfuerzos, dinero y tiempo. Ambos materiales tienen sus ventajas y desventajas.

-          Presupuesto, el precio se determina por la calidad. Al final, sin embargo, el mismo sofá de cuero puede costar lo mismo que un sofá de tela de alta calidad. La mejor estrategia es comparar precios y características tales como la facilidad de limpieza, comodidad y durabilidad. Y a la hora de tomar una decisión, tener en cuenta nuestras propias preferencias.

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A tener en cuenta: Si tenemos gatos o perros en casa, es mejor optar por un material de más alta calidad para una mayor durabilidad.